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17/11/2008
Naval se convierte en un bazar
La localidad somontanesa reunió ayer a cientos de personas en sus calles visitando los diversos pues
Cientos de personas se acercaron ayer a Naval para disfrutar de una nueva edición de la Feria Tradicional que, como cada tercer domingo de noviembre, convirtió a la localidad somontanesa en punto de reunión de toda la comarca e, incluso, de las limítrofes. La animada jornada, que congregó a un buen número de vecinos y visitantes, concluyó con el tradicional reparto de caldereta en cuencos de cerámica elaborados en los dos tornos que continúan trabajando en esta villa.
La plaza Mayor de Naval se convirtió en un gran mercado en el que era posible encontrar casi de todo, siempre que fuera artesanal: desde caracoleras o cestos de mimbre para buscar setas en los montes que rodean la población, hasta bellos objetos de cristal decorado o libros a 1 euro, pasando por cucharas de boj, tallas de madera, bisutería de todo tipo, cuadros, juguetes, brujitas de la suerte o productos agroalimentarios como embutidos, quesos, patés, encurtidos, miel y repostería, entre otros. No faltaron, por supuesto, los objetos de cerámica, en especial la característica de Naval, localidad que mantiene viva su gran tradición alfarera.
Este año la climatología acompañó a los cerca de cuarenta artesanos que se dieron cita en la jornada y a todos los visitantes. De esa forma, la gran hoguera encendida en el centro de la plaza sirvió, además de dar calor a primeras horas de la mañana, para asar longaniza, chorizos o panceta, con los que se agasajó a visitantes y artesanos. No faltó tampoco la animación musical, a cargo de Los Gaiteros del Somontano, además de talleres para los más pequeños, que no perdieron la oportunidad de hacer farolillos chinos, máscaras en forma de mariposa o gato o divertidas serpientes.
Desde que en el año 2000 el Ayuntamiento de Naval decidiera recuperar un certamen cuyos orígenes se remontan al siglo XVII, el broche final a la jornada lo pone la comida popular que se ofrece a todos los participantes y visitantes de esta Feria Tradicional. Aunque al principio fueron las mujeres de la villa navalesa las encargadas de realizar el estofado, desde hace un par de ediciones se encarga el guiso a un restaurante, si bien todavía es necesaria la colaboración popular para realizar todos los preparativos, desde vender los tickets a preparar las casi setecientas raciones que ayer se distribuyen acompañadas de un panecillo de pan de Naval y un vaso de vino.
Y es que ayer, artesanía y gastronomía se dieron cita en la Feria Tradicional de Naval, un certamen que sirvió para que muchos descubrieran los encantos de esta villa somontanesa cuya historia está arraigada en el negocio de la sal y en el de la alfarería, como queda patente en sus calles.
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